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Entrevista

“El riesgo del gradualismo es tener una administración mediocre"

Si bien es optimista con el cambio de gobierno, con esta frase enciende las alarmas de lo que pueda pasar en la Argentina si no se toman las decisiones de fondo, en tiempo y forma. En este mano a mano exclusivo, también nos cuenta todo el detrás de escena de su empresa.

Luis Carías Toscano.

El director de Inversor Global, Federico Tessore,  aprovecha la despedida de la revista para concedernos una entrevista exclusiva en la que no se calla nada. Sus inicios como inversor, sus grandes aciertos pero también sus mayores fracasos, lo que sucederá en la economía argentina el año próximo; todo esto y más en este imperdible mano a mano…

Muestra su entusiasmo respecto del cambio de gobierno, pero tiene miedo del “gradualismo” con el que se están tomando algunas medidas en torno a la carga tributaria extrema del país y el déficit fiscal.

Además, nos cuenta todo sobre los orígenes de su asociación con Agora, ese líder mundial de las inversiones, y da recomendaciones a quienes deseen incursionar en los mercados: “La verdad es que nunca ha sido tan fácil como hoy”, dispara Tessore.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo financiero?

Empecé a trabajar en el mundo de las inversiones en Buenos Aires en 1995. Era una corredora de Bolsa local. Estudiaba Economía y Administración de Empresas y empecé a trabajar los fines de semana en una corredora que tenía una loca idea para la Argentina de ese entonces: abrir una sucursal en un shopping center.

Estudiaba en la semana mientras los sábados y domingos atendía a los clientes de esa corredora que estaban interesados en invertir. Tiempo después pasé al Citibank, una etapa crucial con la banca privada. Esto significó que asesoraba las inversiones de personas con alto patrimonio, personas con más de 100.000 dólares y yo los ayudaba a invertir, generalmente fuera del país.

¿Y cómo surgió Inversor Global?

Durante el año 2002, con la gran crisis financiero-económica en la Argentina, la mayoría de los bancos decidieron irse del país y ahí fue cuando vi una oportunidad para lanzarla, pensado para los clientes con los que tenía contacto en Citibank.

Eran personas muy inteligentes. Se trataba de empresarios, comerciantes, profesionales que eran exitosos en sus profesiones, pero no tenían idea sobre cómo invertir ni la diferencia entre una acción o un bono. Así surgió Inversor Global, una forma de enseñar a estas personas sobre este mundo de una forma coloquial, divertida, fácil de entender, diferenciándonos del material que tenían los bancos que eran informes aburridos y técnicos que nadie leía.

¿IG surge únicamente a raíz de la crisis o ya tenía el emprendimiento planeado?

En mi casa siempre se respiró un clima de emprendimiento, así que siempre tuve en la cabeza la idea de armar algo solo. Claro, yo quería pasar por empresas para aprender, pero después de la crisis de 2002 tuve que acelerar mis planes.

Siempre me gustó el mundo de las inversiones, pero también escribía newsletters.  Con la revista Inversor Global pude unir esas dos pasiones. De hecho, cuando tenía 18 años quería estudiar Economía o Ciencias Políticas o Periodismo. Inversor Global mezcló esas tres cosas. Al principio fue complicado: los ingresos son bajos y los sacrificios altos.

¿Cómo fue la formación, desde la implementación de la revista hasta conformar su equipo de trabajo?

Imprimir una revista en papel es algo caro. Papel, impresión y envío. Necesitaba un inversor con el cual dividir el capital. Conseguí un amigo que tenía 50% de la empresa. Yo ponía el trabajo, él colocaba el capital. Después armamos un pequeño equipo de trabajo: una secretaria y un periodista. El objetivo era simple, gastar la menor cantidad de dinero posible porque no teníamos ingresos.

¿Cuándo empezó el crecimiento?

Los contratos eran externos, personas que facturaban y a quienes pagaba por trabajos. A los dos años fue que los ingresos empezaron a subir. Empecé con un formato freelance, y aquellos que me gustaban, los atraía al equipo. Así disminuí los riesgos. Conocía a las personas y sabía que podía trabajar con ellas.

¿En qué momento Agora, ese gigante internacional, pone los ojos en IG?

Lanzamos IG en 2004, pero no fue hasta 2008 cuando conocí a la gente de Agora. Empezamos a hablar acerca de la posibilidad de hacer algo conjunto.

Agora es una empresa que se dedica a brindar análisis e información a inversores individuales en todo el mundo. Tienen más de 2.000 empleados y mil millones de dólares en facturación, con oficinas en Europa, Estados Unidos, Asia y África, pero no tenían un negocio en América Latina.

Lo que nos faltaba a nosotros (capital) ellos lo tenían y Agora no sabía cómo introducirse en el mercado latinoamericano. Sin embargo, en 2008 surgió la crisis de los mercados globales, y fue imposible hacer la alianza hasta 2011 cuando nos convertimos en socios.

Así fue como abrimos oficinas en Santiago de Chile, Miami, Madrid y planeamos seguir creciendo en toda América Latina.

IG acerca personas a un mercado que creían inaccesible, pero siempre hay desconfianza por brokers falsos en el mercado. ¿Cómo daña el trabajo?

Estas estafas se dan en todo el mundo. Está explicado por la codicia de las personas, porque surgen cuando se ofrecen altas rentas mensuales. Eso los nubla y les hace olvidar que éste es un negocio a largo plazo. Cuando una alternativa ofrece un rendimiento tan alto, hay que desconfiar. En EE.UU. o Europa, cuando se hace un depósito en un banco, se paga entre 0,5% y 1%.

Lo segundo es averiguar en qué invierte la persona que toma el dinero. Para eso es necesario conocimiento. Generalmente, las personas no saben distinguir las diferencias entre una acción y un bono. La solución es simple, capacitarse en el mundo de las inversiones no es difícil. Dedicarle una o dos horas a la semana.

En referencia a temas locales, ¿qué escenarios proyecta para la Argentina? ¿Es posible alcanzar las metas impuestas por Mauricio Macri?

Tengo sensaciones encontradas con el cambio político. Estoy entusiasmado con el equipo del nuevo gobierno, que es muy capaz, pero de fondo no están haciendo los cambios que necesita la economía.

El déficit y los impuestos siguen altos, porque la influencia del Estado en la economía es enorme. La estrategia parece ser hacer cambios graduales, pero yo tengo dudas. El riesgo del gradualismo es tener una administración mediocre que llegue al final sin resultados relevantes para nuestro futuro. El tiempo dirá si fue una estrategia buena o no.

¿Cuáles son las expectativas sobre el nuevo blanqueo de capitales?

Cuidar el patrimonio en la Argentina es complicado. Hay que actuar con cuidado. No olvidemos los últimos 50 años de nuestro país: confiscaciones, devaluaciones, hiperinflaciones, mentiras y estafas constantes. Quienes elijan entrar al blanqueo deben ser cautos, diversificarse geográficamente. Dejar una parte fuera del alcance de los políticos.

¿Cómo describe al inversor argentino? ¿Qué opciones locales le atraen?

Es un inversor que está a la defensiva. Intenta no perder el dinero que tanto le costó acumular. Las únicas oportunidades locales son de corto plazo. Las altas tasas de interés, sumadas a la alta inflación, no soportan un dólar estancado.

El gran reto es animar a ese inversor a que empiece cuanto antes, aunque sea con poco dinero. Hoy se puede invertir poco dinero y aprender en el camino. No hay que olvidar que estamos ante una oportunidad única: tantas alternativas y tan fáciles de acceder, que sería un crimen no aprovecharlas.

Desde su experiencia, ¿es posible comenzar de cero y alcanzar la libertad financiera?

Cualquier persona puede invertir como el mayor inversor del mundo, pero también ser un gran empresario. Todo gracias al Internet. Desde la Argentina podés vender a China o a EE.UU., y a partir de eso pueden generarse rendimientos que sirvan para brindar la posibilidad de tener libertad financiera.

Antes era difícil, se necesitaba mucho capital, había que pertenecer a cierta clase social o determinada familia, pero eso quedó atrás. El capital es accesible para todos con fondos de inversión repletos de dinero y cazando proyectos de inversión con altas tasas de rentabilidad.

¿Qué debe hacer alguien que quiera lograr su libertad financiera?

Lo primero es capacitarse en el mundo de los negocios. Luego hay que empezar a recaudar, lanzar un proyecto que esté relacionado a Internet para bajar costos.

¿Cuáles son las ventajas o desventajas de emprender?

Emprender no es para todos. Salís de una zona de seguridad y entrás a una de incertidumbre total. Hay quienes pueden soportarlo.

Un ejemplo, cuando en 2004 empecé con IG nos iba mal. Sacrificaba mi sueldo, pero así es el 98% de los casos. Por eso el proyecto debe apasionarte. Recordá que 90% de los emprendimientos no alcanza una década de vida. No hay que tener miedo al fracaso.

Dentro de la innovación en los productos, ¿qué pasará con la revista de IG y qué pueden esperar los suscriptores?

La decisión que tomamos fue reconvertir la revista en un nuevo servicio llamado “Asesoría Tessore”. El problema que veíamos es que la revista acerca muchas opiniones al lector, pero nuestro valor agregado pasa por tener una opinión concreta sobre el mundo de las inversiones.

Fue una decisión que nos costó un montón, pero con “Asesoría Tessore” pensamos ayudar a armar un plan concreto de inversión. En cuanto al contenido de nuestra revista pasará a la página web para ser libre a todos los lectores.

¿Cuáles son los próximos proyectos de IG?

Queremos seguir creciendo en cada país. Todavía tenemos mucho por mejorar en cuanto a la calidad de cada producto o la atención al cliente. Un segundo paso es llegar a mercados como México o Colombia, los dos más grandes de América Latina, algo que probablemente suceda en 2017.

Lo mejor para los lectores es tener a la mano este intercambio de conocimientos, experiencias e investigaciones de los mejores analistas del mundo.

Cuando vemos situaciones peligrosas para nuestros inversores, no tenemos pelos en la lengua para decirlo. Eso es lo que nos diferencia de la competencia.